
Estos eran unos naúfragos que fueron a dar a una isla desierta. Como no tenÃan qué comer, decidieron echar a suertes quién se sacrificarÃa para que los demás se lo pudieran comer. Pues resulta que se comieron uno… y otro… y otro… y nadie llegaba a rescatarlos. Total que, al final, sólo quedaban dos: un flaco, y un gordito. Echan suertes… y pierde el gordito. Ya lo va a matar el otro, cuando se pone a gritar:
- ¡No me mates! ¡No me mates! ¡Yo sé donde hay un montón de latas de frijoles escondidas…!
- ¡Desgraciado…! ¿Y por qué no nos lo habÃas dicho?
- Es que a mà no me gustan los frijoles…
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lizzeth
29 Mayo 2009 a las 11:25
este chiste estuvo muy bueno saludos gracias por hacerme reir