
Con gran precisión el lanzacuchillos clava uno a tres milÃmetros de la cabeza a la mas fea del pueblo.
Manolo se come las uñas de los nervios.
.¡Zimmm!, lanza otro y lo clava a dos milÃmetros de la entrepierna.
Manolo mira y se muerde los labios.
El lanzacuchillos tira otros dos que rozan las mejillas y el cuello.
El gallego Manolo no aguanta mas.
- ¡¡¡Oye lanzador!!!, ¡concéntrate un poco, joder, y a ver si le aciertas al menos uno!.
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migue
2 Junio 2010 a las 8:31
me suda